El mercado bursátil ecuatoriano en la última década
¿Cómo ha evolucionado el mercado bursátil ecuatoriano en la última década?
Aunque muchas veces pasa desapercibido, el mercado bursátil
ecuatoriano ha experimentado una transformación particular en los últimos 10
años. Desde 2015 hasta hoy, hemos visto cómo la renta fija ha dominado las
transacciones, el sector público ha cobrado protagonismo, y el país ha
enfrentado una economía con altibajos que inevitablemente ha influido en la
dinámica del mercado.
Un vistazo general: ¿qué ha pasado entre 2015 y 2025?
El sistema bursátil del país se concentra principalmente en
dos bolsas: la Bolsa de Valores de Quito (BVQ) y la Bolsa de Valores
de Guayaquil (BVG). A lo largo de la última década, el volumen negociado ha
estado dominado por instrumentos de renta fija, dejando a la renta
variable (acciones) con una participación marginal.
1. El reinado de la renta fija
En casi todos los años desde 2015, más del 98% del volumen
negociado ha correspondido a renta fija. Solo en 2024, representó el 99.7% del
total con transacciones que superaron los $15.698 millones, mientras que
la renta variable apenas alcanzó los $54 millones.
Este comportamiento ha sido constante y muestra una clara
preferencia por instrumentos más conservadores, tanto por parte del sector
público como del privado.
2. Volumen negociado: crecimiento con altibajos
- En 2015,
el volumen total fue de $5.046 millones.
- En 2019,
casi se duplicó, llegando a $11.796 millones.
- El
punto más alto se alcanzó en 2021, con $15.701 millones.
- En 2024,
el mercado cerró con $15.752 millones, manteniéndose en niveles
similares al pico de 2021.
Claves para entender lo que mueve el mercado
El Estado como protagonista
El sector público ha sido un actor clave. En 2024,
representó el 55% del total negociado, con un crecimiento del 31.2%
frente al año anterior. Se proyecta que en 2025 esta participación pueda seguir
creciendo, impulsada por la necesidad estatal de financiamiento, que podría
rondar los $10 mil millones.
El sector privado, con espacio para crecer
A pesar de un crecimiento del 5.8% en el volumen negociado
por el sector privado en 2024 (llegando a $7 mil millones), este
incremento fue menor al promedio de años anteriores. Entre las razones, destaca
la alta liquidez del sistema financiero, que ha reducido la necesidad de buscar
recursos en el mercado de valores. Sin embargo, con una posible desaceleración
en el crédito productivo, el mercado bursátil podría ganar terreno como fuente
alternativa de financiamiento.
Crecimiento económico: ¿aliado o amenaza?
El desempeño del mercado bursátil está estrechamente ligado
a la economía ecuatoriana:
- El crecimiento
del PIB ha promediado apenas un 1.53% en la última década.
- En 2020,
el PIB cayó un 9.2% por la pandemia, y en 2024 se estima otra
contracción del 2%.
- Las reservas
internacionales, fundamentales para sostener la dolarización, cerraron
2024 en USD 6.899 millones, generando cierta confianza en la
estabilidad económica.
Reformas, marco legal y participación empresarial
Desde la implementación del Código Orgánico Monetario y
Financiero en 2014, se han buscado reformas que dinamicen el mercado de
valores y promuevan la inversión productiva. Sin embargo, la participación de
las PYMES sigue siendo muy baja. Estas empresas siguen prefiriendo el
crédito bancario tradicional, lo que limita el potencial del mercado bursátil
como fuente de financiamiento para el sector productivo.
¿Y el riesgo país?
Este indicador sigue siendo un termómetro clave para medir
la confianza de los inversionistas. Aunque ha habido periodos de reducción en
el riesgo país, sigue siendo una variable que puede frenar o incentivar la
inversión en el mercado local, especialmente en renta variable.
¿Hacia dónde va el mercado?
En resumen, el mercado bursátil ecuatoriano ha crecido en
volumen, pero concentrado casi exclusivamente en la renta fija y en
operaciones lideradas por el Estado. El desafío para los próximos años será
diversificar las fuentes de financiamiento, atraer a más empresas privadas y
fomentar la inversión en renta variable.
Para que esto ocurra, será clave contar con un entorno
económico más estable, políticas públicas que promuevan la participación
empresarial y una cultura financiera que incentive la inversión a largo plazo.
Se resalta con precisión cómo la renta fija ha concentrado más del 98% del volumen negociado en casi todos los años de la última década, alcanzando en 2024 un 99,7% del total, con transacciones superiores a USD 15.698 millones, mientras que la renta variable apenas llegó a USD 54 millones. Esta marcada preferencia por instrumentos conservadores refleja la aversión al riesgo en el mercado local.
ResponderBorrarTambién es interesante destacar el papel central del Estado como actor en el mercado de valores. En 2024, el sector público representó el 55% del total negociado, creciendo un 31,2% respecto al año anterior, lo cual pone en evidencia su protagonismo como fuente de dinamismo bursátil, aunque también genera preocupación por la falta de diversificación en los emisores. En contraste, el sector privado negoció alrededor de USD 7.000 millones, con un crecimiento más modesto del 5,8%, inferior al de años anteriores, lo que sugiere un espacio aún amplio para su fortalecimiento. En este contexto, será determinante impulsar reformas regulatorias más efectivas, atraer a empresas privadas y fomentar una cultura financiera que incentive la inversión en renta variable como mecanismo de financiamiento y desarrollo económico.