Evolución y desafíos del mercado bursátil ecuatoriano en la última década

 En la última década, el mercado bursátil ecuatoriano ha mostrado una evolución marcada por contrastes. Por un lado, se han registrado hitos importantes en términos de montos negociados y avances tecnológicos; por otro, persisten desafíos estructurales que impiden su consolidación como un verdadero motor del desarrollo económico. Esta dualidad plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de su crecimiento, especialmente cuando gran parte de este depende del financiamiento estatal.

De acuerdo con datos recientes el mercado bursátil ecuatoriano alcanzó en 2024 un volumen total de transacciones de USD 15 752 millones, lo que representa un crecimiento del 18 % respecto al año anterior (Expreso, 2025). Este dato genera optimismo, ya que demuestra que el mercado de valores continúa en expansión después de los efectos adversos causados por la pandemia y la incertidumbre económica. Sin embargo, al analizar el origen de este crecimiento, surgen preocupaciones sobre su sostenibilidad y sobre el rol que cumple el sector privado en este proceso.

Aunque hubo un crecimiento general, este se explica mayoritariamente por la participación del sector público. En 2024, el 55 % del total negociado provino de bonos y certificados emitidos por el Estado, es decir, USD 8 611 millones (Expreso, 2025). En contraste, la emisión privada se redujo de forma significativa: las obligaciones corporativas disminuyeron de USD 731 millones a USD 534 millones, mientras que las titularizaciones pasaron de USD 505 millones a USD 319 millones (Expreso, 2025). Incluso instrumentos como los bonos de titularización hipotecaria registraron una contracción, al pasar de USD 23 millones a apenas USD 8 millones. Esta situación refleja una falta de confianza del sector empresarial para financiarse mediante el mercado de valores, así como posibles barreras estructurales y regulatorias.

Además, los bonos del Estado pasaron de USD 580,3 millones en 2023 a USD 1 234,7 millones en 2024 (Expreso, 2025), lo que evidencia una creciente dependencia del financiamiento estatal. De igual forma, los certificados de tesorería crecieron un 43 %, al pasar de USD 2 479 millones a USD 3 566 millones. Mientras tanto, el papel comercial sí mostró un leve incremento, de USD 600 millones a USD 775 millones, lo cual sugiere que las empresas optan por alternativas rápidas y temporales en lugar de comprometerse con emisiones de largo plazo (Expreso, 2025). Por otro lado, las Bolsas de Valores de Quito y Guayaquil informaron que en conjunto negociaron más de USD 15 mil millones en 2024, y que para mayo de 2025 ya superaban los USD 5 950 millones (Ecuavisa, 2025).

A pesar de estos desafíos, el interés por parte de pequeños inversionistas ha mostrado señales positivas. Según datos del Banco Central del Ecuador, el número de cuentas activas en el mercado bursátil pasó de 24.000 en 2020 a más de 40.000 en 2024, evidenciando un creciente interés por parte del público en general (Banco Central del Ecuador, 2025). Este crecimiento es alentador, ya que refleja no solo una mayor inclusión financiera, sino también el potencial del mercado si se generan condiciones más favorables para los actores privados. Sin embargo, este dinamismo todavía se encuentra en una etapa incipiente y requiere apoyo institucional sostenido, políticas claras y un entorno macroeconómico estable para consolidarse a largo plazo. Es crucial no conformarse con los avances actuales, sino preguntarse si realmente se está construyendo un ecosistema financiero sólido o simplemente sobreviviendo con el impulso estatal.

Según Expreso, en 2024 las transacciones del sector privado con obligaciones corporativas y titularizaciones disminuyeron más de 20 % (de USD 731 M a 534 M) y de 37 % (de USD 505 M a 319 M), respectivamente. Además, en la primera mitad de ese año, las emisiones privadas representaron apenas USD 536 M, una caída del 25 % frente al mismo periodo de 2023 (Expreso, 2025). Esta significativa reducción muestra que el sector empresarial ha reevaluado su participación en el mercado bursátil, en parte debido a altas tasas de interés, incertidumbre económica y una percepción creciente de riesgos. Para fomentar una mayor presencia privada, se requieren incentivos tributarios, condiciones macroeconómicas estables y simplificación del proceso de emisión.

En conclusión, aunque las cifras globales reflejan una mejora del mercado bursátil, esta sigue estando impulsada principalmente por el Estado. Para que el mercado se convierta en una verdadera herramienta de desarrollo económico, se necesita fomentar la participación del sector privado mediante incentivos tributarios, mejoras regulatorias, educación financiera y simplificación de procesos para emitir títulos. Solo así será posible construir un mercado bursátil dinámico, inclusivo y sostenible.

Referencias:

Expreso. (2025). El mercado bursátil se debilita como pilar del sector productivo en Ecuador. https://www.expreso.ec/actualidad/economia/mercado-bursatil-debilita-pilar-sector-productivo-bolsas-ecuador-228611.html

Ecuavisa. (2025). Quito y Guayaquil: bolsas de valores superaron USD 15 mil millones en 2024. https://www.ecuavisa.com/noticias/economia/bolsa-valores-quito-guayaquil-2024-CB9425510

Banco Central del Ecuador. (2025). Informe de evolución de la economía ecuatoriana en 2024 y perspectivas 2025. https://contenido.bce.fin.ec/documentos/Administracion/EvolEconEcu_2024pers2025.pdf

 

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